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Calidad de construcción

¿Cómo comprobar la calidad de la obra antes de ocultar los trabajos?

La calidad de los trabajos que quedarán ocultos debe evaluarse mientras los detalles importantes aún son visibles. Exponemos los puntos de control definidos por el proyecto, los criterios para revisar materiales y uniones, y la relación entre las mediciones, la documentación y la subsanación de deficiencias.

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Tiempo de lectura: 12 min

Elegimos un instrumento de medición cuya precisión y ámbito de uso sean adecuados para el parámetro que se comprueba y el límite de evaluación exigido.

Criterios de aceptación derivados del proyecto

Comenzamos el control de los trabajos que van a quedar ocultos revisando el proyecto vigente, porque un buen aspecto por sí solo no demuestra que la solución constructiva cumpla los requisitos. Comparamos los planos de ejecución, la memoria y los detalles constructivos pertinentes, y determinamos los requisitos de la parte de la obra que se va a comprobar antes de inspeccionarla. Los criterios de aceptación deben definir qué resultado es admisible y en qué se basa su evaluación. Entre otros aspectos, deben revisarse las dimensiones de la estructura, las capas de materiales, las fijaciones y los requisitos de seguridad contra incendios, comportamiento higrotérmico y aislamiento acústico. Si los documentos contienen instrucciones contradictorias, la discrepancia debe resolverse con el proyectista competente antes de continuar con trabajos cuya corrección posterior exigiría abrir el elemento constructivo.

Durante el control distinguimos entre los requisitos del proyecto, las instrucciones de instalación del fabricante y las actuaciones de control acordadas para ejecutar los trabajos, ya que no cumplen la misma función. El proyecto define la solución, las instrucciones de instalación precisan cómo utilizar el producto y el plan de control ayuda a organizar la evaluación de la conformidad en obra. Seguir las instrucciones del fabricante no demuestra por sí solo que el producto elegido sea adecuado para la solución concreta del proyecto. Del mismo modo, la aprobación verbal de quien realiza el control no autoriza a modificar las prestaciones especificadas en el proyecto ni sustituye la aprobación requerida. Recomendamos vincular cada requisito importante a un plano concreto, una versión documental u otra referencia verificable, para que la decisión de aceptación pueda entenderse posteriormente.

Antes de la inspección, determinamos qué partes de la obra requieren un control visual y cuáles necesitan mediciones, ensayos o pruebas documentales. No todas las propiedades pueden evaluarse a simple vista, especialmente cuando se trata de fijaciones ocultas, de la humedad del soporte o del funcionamiento del sistema instalado. El alcance del control debe basarse en la naturaleza de los trabajos, el proyecto y los requisitos aplicables, y no solo en el deseo de iniciar la siguiente fase de la obra. Acordamos en la organización de los trabajos quién realiza el control, quién documenta los resultados y cómo se autoriza el recubrimiento. Si faltan las pruebas necesarias, consideramos que la conformidad sigue sin estar acreditada, en lugar de dar automáticamente el resultado por conforme.

  • Proyecto vigente y versión documental identificable
  • Propiedades que deben comprobarse y desviaciones admisibles
  • Método de control adecuado y pruebas necesarias
  • Responsables del control y de la autorización de recubrimiento

Control de conformidad de los materiales

Al inspeccionar los materiales, comprobamos primero si el producto instalado se ajusta al uso previsto y a las prestaciones exigidas en el proyecto. El nombre que figura en el embalaje o el aspecto del material no siempre bastan, ya que productos similares pueden diferir en características técnicas importantes. Contrastamos la identificación del producto, la documentación de entrega y la información técnica pertinente, y las vinculamos con el lugar concreto de instalación. Cuando es necesario, revisamos la declaración de prestaciones y los demás documentos de conformidad exigidos, teniendo en cuenta los requisitos aplicables al producto en cuestión. El marcado CE no acredita por sí solo la idoneidad para cualquier elemento constructivo, por lo que debe evaluarse si las prestaciones declaradas cumplen lo previsto en el proyecto.

A continuación, evaluamos el estado del material, ya que un producto conforme según la documentación puede haber sufrido daños durante el almacenamiento, el transporte o la instalación. Comprobamos si hay humedecimiento, deformaciones, suciedad u otros indicios que puedan afectar al comportamiento del material o a la adherencia de la siguiente capa. En el caso de productos sensibles a la humedad, también deben tenerse en cuenta las condiciones de almacenamiento y la posible necesidad de secado antes de cerrar el elemento constructivo. En los materiales con fecha de caducidad, comprobamos que sigan siendo aptos para su uso y que se hayan respetado las condiciones de conservación y utilización indicadas por el fabricante. No consideramos apto un material cuyo estado resulte dudoso solo porque la superficie visible se haya secado en el momento de la inspección o porque el daño vaya a quedar oculto tras el acabado.

La compatibilidad entre materiales requiere especial atención, sobre todo cuando se utilizan adhesivos, selladores, membranas, revestimientos o metales distintos en un elemento constructivo. Comprobamos si los productos en contacto forman una solución conforme al proyecto y a las instrucciones de los fabricantes, y si el soporte es adecuado para el método de instalación elegido. Cuando se utiliza un producto alternativo, no basta con que tenga un nombre similar o coincida en alguna propiedad aislada, ya que puede cambiar el comportamiento de todo el sistema. Antes de recubrirlo, debe justificarse la idoneidad de la sustitución y deben obtenerse las aprobaciones necesarias, incluida la del proyectista. Al documentar los trabajos, conservamos la información necesaria para identificar el material, de modo que una comprobación posterior no dependa únicamente de interpretar el color o la textura visibles en una fotografía.

Inspección de uniones y pasos de instalaciones

Al inspeccionar juntas y pasos de instalaciones, comprobamos que las prestaciones exigidas al elemento constructivo se mantengan sin interrupciones también en los puntos de unión. Una ejecución correcta de la superficie general no demuestra por sí sola la conformidad de esquinas, bordes, pasos de tuberías o zonas alrededor de las fijaciones, ya que en estos puntos las capas de material pueden quedar interrumpidas. Comparamos la ejecución visible con los planos de detalle y comprobamos la posición y la fijación de las juntas de estanqueidad, los solapes y las uniones. Requieren especial atención los puntos donde confluyen elementos constructivos con distintos movimientos, exposición a la humedad o requisitos de seguridad contra incendios y donde el espacio de montaje es limitado. Durante la inspección deben poder verse las partes esenciales de la junta que se comprueba, no solo su última capa superficial visible.

En los pasos de instalaciones, comprobamos que el hueco, el elemento que lo atraviesa y el elemento constructivo circundante cumplan las condiciones de uso de la solución de sellado elegida, ya que las soluciones admisibles dependen de su interacción. En el caso de un sellado cortafuegos, debe tomarse como referencia la documentación del sistema concreto, no únicamente el nombre del producto utilizado o las indicaciones del envase que aludan a su resistencia al fuego. El tipo de soporte, las dimensiones del paso, la profundidad de relleno, los apoyos y la disposición relativa de las instalaciones pasantes pueden ser determinantes cuando la documentación del sistema establece límites al respecto. En cuanto a la estanqueidad al aire y al agua, comprobamos la continuidad del sellado y su unión con la capa de barrera correspondiente. La mera presencia de espuma de montaje o de sellador no demuestra que se hayan alcanzado todas las prestaciones exigidas.

Antes de cubrir una junta, también evaluamos si la siguiente fase de los trabajos puede dañar la solución inspeccionada o alterar su funcionamiento, por ejemplo al colocar fijaciones. Añadir fijaciones, tender cables o instalar un soporte para el acabado puede perforar una capa sellada que aún estaba íntegra en el momento de la inspección. Por ello, al autorizar su cubrimiento, hay que tener en cuenta la secuencia de los trabajos y la protección de las partes ya inspeccionadas durante las operaciones posteriores. Registramos las deficiencias indicando su ubicación exacta y el requisito que incumple la ejecución, para que el alcance de la reparación quede claramente definido. La junta reparada debe volver a inspeccionarse antes de quedar oculta y, si es necesario, someterse a comprobaciones adicionales de sus prestaciones.

Mediciones antes de cerrar el elemento constructivo

Antes de cerrar el elemento constructivo, determinamos, a partir del proyecto y de las instrucciones del sistema utilizado, qué propiedades deben medirse y con qué método puede evaluarse su conformidad. Los parámetros medidos pueden incluir la humedad del soporte, el espesor de las capas, la geometría del elemento constructivo o la presión obtenida al ensayar una instalación técnica. Elegimos un instrumento de medición cuya precisión y ámbito de uso sean adecuados para el parámetro que se comprueba y el límite de evaluación exigido. Al seleccionar los puntos de medición, tenemos en cuenta las particularidades del elemento constructivo, las posibles zonas de riesgo y el acceso posterior, no solo la comodidad de realizar la medición en obra. Un resultado aislado conforme no demuestra la conformidad de toda la zona de trabajo si quedan sin comprobar áreas ejecutadas de forma distinta.

Documentación de los trabajos que quedan ocultos

Al realizar la medición, registramos las condiciones que puedan influir en el resultado y comprobamos que el método utilizado sea adecuado para el material o elemento constructivo concreto. Por ejemplo, las lecturas de medidores de humedad que funcionan con principios distintos no pueden considerarse automáticamente pruebas equivalentes de que el soporte está listo para recubrirse. Si es necesario, concretamos el procedimiento de medición con el proyectista o el fabricante del sistema antes de decidir, a partir del resultado, si se puede recubrir. Junto al resultado, indicamos el punto de medición, el instrumento, el método utilizado y las condiciones ambientales pertinentes, para que la comprobación pueda entenderse posteriormente. Si la lectura se sitúa cerca del límite de aceptación, también evaluamos la incertidumbre de medición y evitamos emitir un dictamen de conformidad con una certeza injustificada.

Corrección de desviaciones y nueva inspección

Organizamos los ensayos de las instalaciones técnicas cuando las uniones y las partes que deben comprobarse aún están visibles y la reparación de un posible defecto no requiere retirar revestimientos. El alcance del ensayo y el criterio de evaluación deben basarse en el proyecto, los requisitos aplicables y las instrucciones de montaje del sistema concreto, no en las costumbres adquiridas en obra. Antes del ensayo, nos aseguramos de que el sistema esté preparado y de que las pruebas no dañen los elementos constructivos contiguos. Evaluamos tanto el resultado de la medición como los cambios visibles, ya que una lectura estable no siempre refleja todas las deficiencias. Solo autorizamos el cubrimiento una vez finalizadas las comprobaciones exigidas y considerados aceptables sus resultados.

Al documentar los trabajos que quedarán ocultos, vinculamos claramente el trabajo inspeccionado con su ubicación, la solución de proyecto y la ejecución real, para que quien consulte la documentación más adelante no tenga que deducir esas relaciones. La descripción debe dejar claro qué parte del elemento constructivo se inspeccionó, en qué fase de ejecución se encontraba y con arreglo a qué requisitos se evaluó su conformidad. Hacemos referencia a la versión del proyecto utilizada, así como a la documentación pertinente de los materiales, las actas de medición y las fotografías tomadas durante la inspección, manteniendo la relación entre todos estos documentos. Si la zona de trabajo se divide en partes con soluciones distintas, también las diferenciamos en la documentación y evitamos una aceptación global poco clara. Una indicación genérica de que el trabajo está en orden no sustituye a una descripción sustancial del alcance de la inspección ni de sus resultados.

Tomamos las fotografías de forma que permitan identificar la ubicación de los trabajos y comprobar el estado del elemento inspeccionado antes de ocultarlo con la siguiente capa. La vista general permite localizar la zona de trabajo, mientras que la de detalle muestra la solución cuya conformidad queremos acreditar, junto con una escala o identificación adecuada. Cuando es necesario, indicamos en el plano el punto desde el que se tomó la fotografía y una referencia que permita relacionarlos, ya que las estancias similares y los encuentros repetidos pueden confundirse fácilmente más adelante. Las fotografías no sustituyen las mediciones ni los ensayos cuando el requisito afecta a una propiedad que no puede evaluarse de forma fiable a simple vista. Conservamos los archivos originales con nombres claros y una referencia al documento de control correspondiente.

En el documento de control distinguimos los hechos constatados, la decisión adoptada y las actuaciones posteriores, para evitar que una valoración condicionada se interprete erróneamente como una aceptación plena o una autorización para cubrir los trabajos. Identificamos a las personas que han participado en la inspección y sus funciones según su participación real y las responsabilidades acordadas, no a partir de suposiciones ni del reparto habitual. Al elegir el formato de documentación y el procedimiento de aprobación, nos atenemos a la naturaleza de los trabajos, al contrato y a los requisitos vigentes aplicables a la obra concreta. La inspección de los trabajos que quedarán ocultos debe realizarse antes de cubrirlos, pues una firma posterior no permite recuperar la posibilidad de comprobar la solución oculta. Mantenemos accesibles los documentos aprobados junto con sus anexos y evitamos el uso simultáneo de versiones contradictorias.

Cuando detectamos una desviación, detenemos el recubrimiento de la parte afectada y describimos la deficiencia con la mayor precisión posible, distinguiendo el indicio visible de su posible causa y de sus posibles consecuencias. Indicamos la ubicación, el material o la unión afectados y el requisito que la ejecución no cumple o cuyo cumplimiento requiere pruebas adicionales. A continuación, evaluamos si la desviación puede afectar a los trabajos adyacentes, a la seguridad de la estructura, al comportamiento frente a la humedad o al funcionamiento del sistema, así como a la secuencia posterior de los trabajos. Eliminar únicamente la huella visible no siempre elimina la causa, por lo que no elegimos la reparación solo por su aspecto exterior. Hasta definir la solución, protegemos el elemento constructivo abierto frente a daños y recubrimientos accidentales.

Para determinar el método de reparación, partimos del criterio de aceptación original y aclaramos si el requisito puede cumplirse corrigiendo la solución existente o si es necesario rehacer la parte afectada. Si el cambio previsto afecta a la solución del proyecto, su idoneidad debe ser evaluada por el proyectista y la modificación debe documentarse debidamente antes de cubrir los trabajos. Las instrucciones del fabricante del material pueden ayudar a elegir la técnica de reparación, pero no sustituyen una decisión de proyecto cuando cambia el funcionamiento del elemento constructivo. Antes de reparar, acordamos también cómo se comprobará el resultado y qué pruebas se conservarán. Así evitamos que la superficie reparada oculte una cuestión sin resolver o genere una nueva deficiencia en una zona adyacente.

Tras la reparación, realizamos una nueva inspección conforme al mismo requisito que permitió detectar la desviación y, si es necesario, ampliamos el control a las partes relacionadas. Esta nueva inspección no se limita a confirmar que se ha realizado la reparación, sino que debe demostrar si la propiedad exigida se ha alcanzado y acreditado. Si la reparación ha podido alterar una unión o una capa ya inspeccionada, volvemos a evaluar también su conformidad con un método adecuado antes de cerrar el elemento constructivo. Vinculamos los resultados de la nueva inspección con la descripción inicial de la deficiencia, la descripción de la reparación y las nuevas pruebas, para que posteriormente pueda seguirse el proceso que llevó a la decisión. Solo dejamos constancia de la decisión de cubrir los trabajos una vez resueltas las cuestiones pendientes y confirmada la aceptabilidad de los resultados de los controles exigidos.

  • Zona de trabajo y parte del elemento constructivo inspeccionada
  • Referencia del proyecto y datos de los materiales
  • Resultados de las mediciones y fotografías vinculadas a la ubicación
  • Deficiencias y decisión sobre el recubrimiento

Puntos destacados

  • Criterios de control claros Nos basamos en el proyecto y en las instrucciones del sistema para comprobar, antes de cubrir los trabajos, la conformidad de los materiales, las uniones, los pasos de instalaciones y las propiedades que requieren medición.

  • Pruebas vinculadas a su ubicación Vinculamos las descripciones de las inspecciones, las fotografías y los resultados de las mediciones a una parte concreta de la obra y dejamos constancia inequívoca de si está permitido cubrirla.

  • Toda reparación requiere una nueva inspección Dejamos sin cubrir la parte que presenta una desviación hasta haber comprobado la idoneidad de la reparación y documentado el resultado.

Este artículo es de carácter informativo general y no sustituye el asesoramiento profesional.

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